Cuadro de París de 1735 · pintura antigua con escena histórica

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Cuadro antiguo con escena de París datado en 1735, pintura histórica que aporta valor decorativo y cultural. Ideal para coleccionistas o interiores con estilo clásico, ecléctico o tradicional.

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Descripción

Este cuadro de París de 1735 es una obra pictórica que representa una escena vinculada a la ciudad de París en el contexto del arte del siglo XVIII, una época en la que la pintura figurativa y de paisaje urbano tenía gran fuerza como documento visual de lugares, costumbres y vida social de la Europa ilustrada.

La mitad del siglo XVIII, especialmente en Francia, es un periodo de especial interés histórico y cultural. Pinturas de escenas urbanas, cortesanas o de la vida cotidiana se producen en París y otras ciudades por artistas locales y foráneos, en ocasiones vinculados a academias de arte o talleres independientes. Aunque el nombre del autor de esta obra no figure explícitamente, piezas de este tipo muchas veces reflejan la estética y preocupaciones visuales de un tiempo en que París era un centro de cultura, comercio y vida cosmopolita.

El año 1735 está en plena etapa del arte francés del siglo XVIII, donde artistas como Jean-François de Troy pintaron escenas de banquetes y vida cortesana y figuras, reflejando tanto costumbres como modos de representación en la corte del rey Luis XV. Por ejemplo, la obra The Oyster Dinner de Jean-François de Troy fue pintada en ese mismo año para el Palacio de Versailles, y hoy se exhibe en el Musée Condé en Chantilly como ejemplo del arte francés de la época.

La pintura es mucho más que un objeto decorativo: es un testigo visual de una etapa histórica en la que la representación de espacios como París se vinculaba tanto a la estética pictórica como a la documentación cultural. Dependiendo de su técnica, formato y estado de conservación, cuadros de época pueden tener un fuerte atractivo tanto para coleccionistas particulares como para interioristas que buscan piezas que narren una historia y den peso visual y elegante a espacios clásicos o eclécticos.

Este cuadro puede encajar con fuerza en salones, despachos, galerías o colecciones privadas que valoran piezas con presencia histórica, capaces de enriquecer la decoración con un punto de referencia visual al pasado.

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