Este conjunto exclusivo de mobiliario artesanal, compuesto por cuatro sillas y dos mecedoras, fue realizado por encargo en 1968 por un artesano local de El Casar de Cáceres, lo que confiere a la pieza un carácter único, no seriado y de gran valor etnográfico y decorativo.
Se trata de un conjunto concebido como unidad, tanto en proporciones como en lenguaje formal, pensado para convivir en un mismo espacio. No es una producción industrial ni un modelo repetido: fue ejecutado expresamente para un cliente concreto, siguiendo técnicas tradicionales de carpintería y asiento vegetal.
Materiales y construcción
Las sillas y mecedoras están realizadas íntegramente en madera maciza, trabajada a mano, con estructura robusta y bien proporcionada, destacando los torneados clásicos en patas y travesaños, así como los respaldos con barrotes verticales y tablero superior moldurado.
Los asientos de anea natural, tejidos de forma tradicional, se encuentran en excelente estado de conservación, firmes, tensados y sin roturas, algo poco habitual en conjuntos de esta antigüedad. El trenzado presenta una pátina natural muy atractiva, coherente con la edad de las piezas.
Estado de conservación
El conjunto se encuentra en muy buen estado general, con señales mínimas de uso coherentes con su antigüedad. No presenta roturas estructurales, holguras ni deformaciones. Las marcas del tiempo son escasas y aportan autenticidad, sin comprometer la funcionalidad ni la estética.
Las mecedoras conservan un balanceo estable y suave, señal de una correcta geometría y de una construcción bien ejecutada.
Valor y singularidad
Este conjunto destaca no solo por su calidad constructiva, sino por su origen documentado, su datación precisa y su condición de encargo artesanal, lo que lo sitúa en una categoría superior dentro del mobiliario tradicional español del siglo XX.
Es una pieza especialmente indicada para:
Viviendas con sensibilidad por lo auténtico y lo artesanal
Proyectos de interiorismo con identidad y narrativa
Coleccionistas de mobiliario tradicional o etnográfico
Espacios que busquen piezas con historia real, no recreaciones
Una pieza con historia
Incorporar este conjunto supone integrar en el espacio una historia real, ligada al oficio, al territorio y a una forma de hacer hoy prácticamente desaparecida. No es un mueble decorativo sin contexto: es patrimonio doméstico, recuperado y conservado con respeto.










































